¡Cielo mío!,
¿es bueno ser tan exigente,
poner el listón tan alto,
que aún agotando fuerzas,
ni con pértiga alcanzo?.
¿Para qué tan alta mira,
si separados por la distancia,
todo lo convierto en coraza
y te pierdo en la lejanía?
No compensa ¡amor! tanta exigencia,
que me aparta de ti, de mi,
de cada paso que me brinda la vida,
resistiéndome a vivir, ¡muriendo mi sentir!.
¡Tesoro mío! ¿cómo destruir mi listón
que me impide darme, darte,
aprendiendo de ti,
¡amarnos, amarte!?
Vida mía, ¡necesito ayuda!,
¿cómo entender que el amor,
no entiende de listones y exigencias,
tampoco de distancias,
ni siquiera de resistencias?
Vuelo ¡cielo mío!, vuelo y no estás.
No te veo, no te encuentro.
¡Me inquieto, te añoro, te anhelo!
¿por qué buscarte tan lejos?.
Deseo llevarte donde no quieres ir,
que falta de todo por mi parte,
de respeto hacia ti.
¿quién soy yo para exigirte,
lo que me exijo a mi?.
¡Que no tesoro! Ayúdame a entender,
que el amor solo ama,
no entiende de propósitos, ni barreras,
y mucho menos de exigencias.
El corazón ¡cielo mío! ama,
ignorando turnos de saltos de pértiga,
no entiende de distancias.
Solo Ama. Vive para amar,
amando libremente, amando la Verdad.
Y me resisto ¡cielo mío!
pues solo se volar, por parajes olímpicos
que nada tienen que ver con la realidad,
olvidando quien soy,
ansiosa por la meta al participar.
Ayúdame ¡vida mía!, ayúdame a AMAR. Enséñame a quererte. Sin listones, sin pértigas.
AMÁNDOTE
¿es bueno ser tan exigente,
poner el listón tan alto,
que aún agotando fuerzas,
ni con pértiga alcanzo?.
¿Para qué tan alta mira,
si separados por la distancia,
todo lo convierto en coraza
y te pierdo en la lejanía?
No compensa ¡amor! tanta exigencia,
que me aparta de ti, de mi,
de cada paso que me brinda la vida,
resistiéndome a vivir, ¡muriendo mi sentir!.
¡Tesoro mío! ¿cómo destruir mi listón
que me impide darme, darte,
aprendiendo de ti,
¡amarnos, amarte!?
Vida mía, ¡necesito ayuda!,
¿cómo entender que el amor,
no entiende de listones y exigencias,
tampoco de distancias,
ni siquiera de resistencias?
Vuelo ¡cielo mío!, vuelo y no estás.
No te veo, no te encuentro.
¡Me inquieto, te añoro, te anhelo!
¿por qué buscarte tan lejos?.
Deseo llevarte donde no quieres ir,
que falta de todo por mi parte,
de respeto hacia ti.
¿quién soy yo para exigirte,
lo que me exijo a mi?.
¡Que no tesoro! Ayúdame a entender,
que el amor solo ama,
no entiende de propósitos, ni barreras,
y mucho menos de exigencias.
El corazón ¡cielo mío! ama,
ignorando turnos de saltos de pértiga,
no entiende de distancias.
Solo Ama. Vive para amar,
amando libremente, amando la Verdad.
Y me resisto ¡cielo mío!
pues solo se volar, por parajes olímpicos
que nada tienen que ver con la realidad,
olvidando quien soy,
ansiosa por la meta al participar.
Ayúdame ¡vida mía!, ayúdame a AMAR. Enséñame a quererte. Sin listones, sin pértigas.
AMÁNDOTE
Alcid
