jueves, 19 de noviembre de 2009

MIRATE

No me digas que tú no desbordas fuera, lo que brota en tu interior, ¡no te creo vida mía!, ¡no te conoces, mi amor!.
Si fuera como dices, muerto estarías por dentro, ¿cómo no echar al exterior lo que vives en cada instante? risa, gozo, ilusión, o tal vez hoy queja, llanto o crispación.

¡Que tú no vibras,- dices- que no amas como amo yo!...

…si conocieras el don que llevas dentro, loco estarías, ¡borracho de amor!.

Haz un esfuerzo ¡mi cielo! de no retención, y deja brotar lo que guardas en tu interior, será alegría, otras quizás dolor, pero échalo fuera ¡mi vida!, para que no se solidifique y se encallezca hasta enfermar ¡mi amor!.

No insistas ¡mi cielo! en hacerme creer que nada expulsa tu corazón, pues ni aún creyéndote tu mismo muerto en vida te creo, ¡mi amor!. En tal caso, mírate por dentro y reconoce tu putrefacción, es resultado final de miedos, de recuerdos con dolor, que no fueron expresados y se guardaron por error en tu corazón. Y ahora te impiden apostar por ti mismo, para amar de nuevo, sin condición.

¡Que tú también si quieres puedes vibrar y amar – con cariño, te lo digo yo-!

Alcid.

domingo, 8 de noviembre de 2009

SE DE TU VALENTÍA

Si eres cabal,
si eres de verdad,
¿por qué no mirar de frente,
por qué mirar atrás?.

Te conozco ¡vida mía!
sé de tu honestidad,
llamas timidez a lo que es cobardía,
crees esconder por humildad.

Si tuvieras agallas, ¡mi alma!
cuánto aportarías a la humanidad,
si dejaras atrás tanta hipocresía,
morirías para nacer con solemnidad.

Y te empeñas por las superficies andar
por miedo al cara a cara,
¡no del otro, sino de ti mismo!
y por miedo al qué dirán.

¡Mi amor!,¡mi tesoro!, mi pesar,
rómpete y ve a la verdad,
se comprensivo contigo,
para quererte, para poder amar.

Pero te resistes para deambular,
sin arriesgar, evitas la profundidad,
¡cielo mío!¿a quién crees que engañas?,
si las galerías inventadas fueron con la humanidad.

Callas para negar ¡vida mía!
lo que es evidente, lo que es real,
conoces cómo ser feliz,
y te da vergüenza, y te impides amar.

¿Por qué tanto apuro, mi alma?
si no sabes más que amar?
¿Para qué reprimir tanto don
si tu lo puedes al mundo mostrar?

Déjame que te diga,
que sé de tu valor ¡mi vida!
te conozco porque vivo en ti,
porque vivo tu vida.

Y cuando quemes tu coraza,
y desnuda luzcas tu alma
¡sonreiremos juntos ¡mi cielo!
presumiré de ti en constante danza.

Y bailaremos mientras cantas,
con mirada limpia y cauta,
con los pies en el suelo,
y en el cielo, el alma.

Créeme ¡mi tesoro! y haz una hoguera,
donde todo se pule y se quema
y vacía las galerías,
y se vea al fin tu esencia.

Eres cabal ¡vida mía!
eres de verdad.
Acabas mirando al frente,
aun con lágrimas, por reaccionar.

Mereció ¡mi cielo! la pena,
la pena mereció llorar,
tienes valor y agallas,
por eso te amo de verdad.

¡Mi amor!, ¡mi todo!, ¡mi alma!
cuánto enseñas a la humanidad,
cómo no amarte ¡mi cielo!
si tu esencia es amar.

Y ahora bailamos, y es real,
y danzamos juntos, y es verdad,
murió el qué dirán ¡cielo mío!,
solos estamos, no en soledad.

Si caes ¡mi cielo!, te vuelves a izar,
sin disimulo, sin hipocresía,
eres contigo comprensivo,
y muestras tu humildad.

Me siento orgulloso ¡mi vida!,
porque eres todo honestidad,
comenzamos un nuevo camino juntos,
ahora desde la profundidad.

Para llegar a tan bajo lugar,
tuviste que arriesgar y quemar,
has vuelto a nacer ¡mi tesoro!,
y ahora no puedes parar.

Y danzamos con dulzura ¡vida mía!
los dos sumergidos en una misma vida,
borrachos de amor, ¡auténticos!
ESENCIA DE VIDA.

Alcid