jueves, 24 de diciembre de 2009

FELICIDADES POR SER HOY

No voy a desearte Feliz Navidad, porque toca, porque es de buena educación. ¿Por qué han de ser éstas las fechas más apropiadas?. ¿A caso no se debe celebrar el nacimiento de Dios a diario, en cada alma?...
¡Te miro! y no entiendo ¡mi cielo!, ¿cómo festejar tan bello alumbramiento sólo una vez al año, si viéndote lo festejaría tantas veces, como evento constante?, ¿cómo no vibrar de tan bello interior pues el propio creador es quien nace para darse continuamente al exterior?...
...y renace una y otra vez dentro de ti, para ti y para mi y entonces, te miro y no comprendo, ¿cómo es posible tanta dureza andante, viajero muerto, dolor mutante?, si sólo conociéndote ¡mi alma! se disuelven penas, lastres, que dan pie a la Buena Nueva, al cumpleaños del mismo Dios, que es el tuyo, y por eso, entiendo y rectifico al fin, que son estas fechas las que me indican que debo felicitarte como cualquier otro día, hoy.
Felicidades
Felices fiestas y próspero año nuevo 2010.
Un abrazo muy fuerte. Alcid

jueves, 3 de diciembre de 2009

INFINITA FUERZA

¡Qué afán, vida mía! por atraer a ti, a quién crees poder amar!, ¿no sabes aún ¡mi cielo! que el amor es tan grande que ni tú misma cabida le puedes dar?. Tan enorme es ¡mi tesoro! que ningún ser lo puede íntegro poseer, porque es infinito, y por mucho que tú imagines, jamás ni cobijo tan grande tienes, ni siquiera a la fuerza lo podrás en ningún sitio meter.

Pero te empeñas provocando hacia a ti, lo que no es tuyo, como si te perteneciera, porque crees que así lo quieres, ¡lo deseas!. ¡Jamás conseguirás mover un milímetro de tan gran y amorosa fuerza!

¡No cielo mío, no! basta de quimeras. El amor ni se busca ni se fuerza, sino que por sí mismo invade lo que a su paso encuentra. Y si en su camino tú sin buscarlo quedas libre y presa, ¡déjate llevar! y elimina tus mecanismos de razón, fuerza y defensa.

…y entonces siente y palpa el amor que te envuelve, el presente que en ti se desborda, ¡te llena!. Y así disfruta del infinito que te hechiza amándote ¡mi tesoro!, y al fin aprendas a no poseer lo que no es tuyo, sino don que te visita sin afán de pertenencia.

No quieras saber si se irá o si contigo se queda. Sólo déjate querer, ama y contempla.
Alcid