miércoles, 10 de febrero de 2010

AZAHAR

Te veo tan pequeña, tan indefensa,
¡qué crueldad la del ser humano!
Se fuerte vida mía,
Intentaré estar a tu lado.

Si tu sufres,
sufre mi corazón enamorado,
se valiente y ¡llora!
por lo que no es tuyo y has guardado.

No creas ¡vida mía!
que el mundo te tiene amenazado,
¡no cielo mío! algún día sabrás
que el mundo te está esperando.

Tu corazón como el mío,
están vibrando,
déjale amar, que estalle,
tu también le acabarás amando.

Aún no ha estallado,
y ya puedo oler su aroma,
huele a flor que lleva tu nombre,
tu esencia por doquier asoma.

Y te empeñas en amar ¡vida mía!
y por eso sufres tanto,
deja al reino de los adultos
lo que no es tuyo, y no más llantos.

No quieras solucionar
lo que a ti no te corresponde
no puedes ni debes hacerlo,
es asunto de mayores.

Tendrás tiempo ¡tesoro mío!
de llorar por tu propio anhelo
no quiero más lágrimas antes de tiempo,
ahora canta, ríe y saborea caramelos.

Vida mía, estoy a tu lado,
si tú quieres, lloro contigo,
pero vive tu vida ¡la tuya!
yo solo soy tu amigo.

Y si algún día te sientes traicionada
no te cierres a la vida, mi cielo,
abre tus puestas de nuevo,
te espera el mundo entero.

Te diré que el lugar en el que habitas,
está lleno de aromas y sabores,
déjame que te seque esos ojos
y podrás ver la multitud de colores.

¡Te veo tan pequeña!
pero con un corazón tan grande,
¡dime tesoro mío! ¡cómo lo guardas!
¡dónde lo escondes!.

Qué gran lección la tuya
llena de tanta bondad
ojalá aprendamos los seres humanos
la grandeza de la humanidad.

Los adultos no entendemos ¡vida mía!
la belleza de la verdad,
la perdimos hace tiempo
y ansiosos os la queremos quitar.

No dejes que nadie te robe.
Lo que eres, te lo dió el Creador,
cuídalo como tú sabes,
consciente de que eres amor.

Nunca hagas caso ¡vida mía!
de lo que de ti se pueda decir,
eres creadora de Vida,
pues vida el Creador a puesto en ti.

Con el tiempo ¡tesoro mío!
se acordarán de ti
se apoyarán en tu experiencia vivida,
te verás en ellos, te verás a ti.

Y sin darte cuenta,
darás amor,
porque siempre amaste,
no has tenido otra misión.

Déjame otra vez que te mire ¡mi niña!
que me empape de tu dulzura,
sentir tu corazón rasgado
y tan precoz enamorado de tanta locura.

Prométeme que dejarás de llorar,
prométeme que como niña has de jugar,
prométeme que no dejaras de vivir para amar,
prométeme que siempre olerás a Azahar


Alcid