Mientras dormía:
Creí que por mis vivencias me convertía en el ser que ahora soy.
Creí que cada instante se transformaba en una nueva lección, en el camino establecido.
Creí que cada experiencia iba acompañada de un suspenso anterior.
Creí en tu cariño, que por mi bien, pensaba que estaba por encima del mío.
Creí en tu consejo, que agarrado de la mano por tu experiencia, consideré como muestra solidaria.
Creí en el “porque sí”, porque así era la vida, porque así se debía vivir.
Creí en la externa, ajena y vieja enseñanza, porque es científica, porque está probada.
Creí en la fusión inexistente que produce el frío con el calor, la cal con la arena, lo cómico con el horror, la alegría con el dolor, y todo ello, en una única vivencia.
Creí en mi propio desgranaje como escenas independientes de una película, ausentes de unidad.
Creí que nunca dejaría de creer, porque creí con fe en piezas propias e imaginadas en un puzzle, que como reales y encajadas a la fuerza sobre un tablero de sueño, se forjaba la decoración abstracta y sin sentido de lo que creía ser.
…y desperté y:
Descubrí que mis vivencias, eran un sueño que quedan en el pasado, y que nada tienen que ver con el ser que ahora soy.
Descubrí que cada instante se convertía en un nuevo aprendizaje para vivir amando.
Descubrí que cada experiencia va acompañada de otra nueva oportunidad.
Descubrí que tu cariño siempre respetará y amará el mío.
Descubrí que tu ser y el mío, simplemente se amaban.
Descubrí que nada es “por que sí”, sino que el AMOR, indica como se ha de vivir.
Descubrí a Dios en mi, porque Él creó este cuerpo para mí y dejó su sabiduría en mi.
Descubrí la fusión de los corazones, cuando unidos forman UNO para acoger a otros en una misma escena.
Descubrí que soy parte de la Unidad y que por misterio divino mi ser lo tiene TODO.
Descubrí que sólo puedo creer en aquellos corazones que en sí mismos han descubierto al Autor del universo entero, como creador de piezas humanas que por vibración se unen formando el puzzle de Dios.
…y me levanté y:
Camino apoyándome en las señales de mis vivencias dejándome forjar el ser real que soy.
Camino pisando cada instante, para aprender a coger mayor impulso y así poder amar.
Camino dejando huella para aquél que la pueda necesitar.
Camino amando tu camino pues tus huellas son también para la humanidad.
Camino amándote porque tú mismo me enseñas a amar.
Camino porque amo, porque amo, camino y vivo.
Camino porque Dios lo quiere así, de otro modo no sé vivir.
Camino porque la estela de otros corazones vibrantes me indican que amando he de vivir.
Camino porque bailo con el Creador en cada paso de amor.
Camino y amo porque el mundo camina y ama, aunque simula estar dormido.
Alcid.
miércoles, 19 de agosto de 2009
jueves, 6 de agosto de 2009
JAULA DE ORO
Dices que no ¡amor!
y sólo tienes que mirarte,
sigues atrapada ¡mi cielo!
y lo niegas por no liberarte.
Creíste haber abandonado,
una vez por todas tanto arraigo,
y sigues presa ¡mi tesoro!
en esa jaula de oro pesado.
Deja ya de negar la evidencia,
y ya no más candados,
para qué presumir de libertad
si aún el espacio está cotado.
Te hiciste para creerte libre,
en cambio, lloraste y gritaste,
te oyó el cielo y la tierra,
¿por qué de nuevo callaste?
Conseguiste con amor,
lo que es tuyo y de nadie más,
las alas que te robaron,
limpias, puras, ¡míralas!
Pero te empeñas ¡mi cielo!,
a no dejarlas volar,
temes caer al suelo
y causar heridas a tanta moralidad.
Si conocieras el don de Dios,
que te creó libre, con voluntad,
con todo aquello, dices te robaron,
descubrirás que posees la verdad.
Dios no roba ¡mi cielo!
quizás otros en su nombre,
se apropian de lo que no es suyo,
Él hizo libre al hombre.
Llora ¡mi niña! llora,
si aún crees que te robaron,
grítalo a los mil vientos,
no ocultes que te atraparon.
Déjame que te diga,
que nadie puede robar,
lo que dices forma tu esencia,
y nadie, ni Dios te la puede quitar.
Reconoce de una vez por todas,
que abusaron de ti ¡mi niña!,
de tu inocencia, de tu inexperiencia
en el caminar de esta vida.
Apenas te habías formado,
y creíste que entregabas tus alas
¡no mi cielo, no!, te dejabas llevar,
por la inocencia de tu alma.
Fue un trato injusto,
simulando un trueque de amor de Dios,
donde a cambio de tu vida ganabas Vida,
Vida libre, que el mismo Dios te dió.
Grita ¡cielo mío! grita,
ante la injusticia y lo que produce dolor
te entregaste por amor ¡mi vida!
porque grande es tu corazón.
Llora ¡mi niña! llora
y deja esas alas volar
desean ir muy alto,
para agradecer esta nueva oportunidad.
No tengas miedo si suben alto,
Dios las protegerá,
solo están desentrenadas,
y tu miedo las impide volar.
Pero te conozco, y eres fuerte, ¡mi cielo!
y aún con lágrimas se que vas a volar,
sonriendo quitas candados,
creada siempre para amar.
Ascenderás cada vez más alto,
venciendo atrofias, consciente de la gravedad
enloqueciendo en nuevas aventuras,
sin poder a otros llevar.
No te preocupes si al alzar el vuelo,
otros izan el suyo, ¡produces revuelo!
tu amor mueve montañas
y puede con cualquier viento.
En tu ascenso, grita si quieres,
por aquellos que están atrapados
pero no más lágrimas ¡mi cielo!
eres libre, y en tu libertad amando.
Déjame que te de las gracias
por querer amar con tanto empeño,
por pronunciar el AMOR
que cada ser lleva dentro.
Alcid.
y sólo tienes que mirarte,
sigues atrapada ¡mi cielo!
y lo niegas por no liberarte.
Creíste haber abandonado,
una vez por todas tanto arraigo,
y sigues presa ¡mi tesoro!
en esa jaula de oro pesado.
Deja ya de negar la evidencia,
y ya no más candados,
para qué presumir de libertad
si aún el espacio está cotado.
Te hiciste para creerte libre,
en cambio, lloraste y gritaste,
te oyó el cielo y la tierra,
¿por qué de nuevo callaste?
Conseguiste con amor,
lo que es tuyo y de nadie más,
las alas que te robaron,
limpias, puras, ¡míralas!
Pero te empeñas ¡mi cielo!,
a no dejarlas volar,
temes caer al suelo
y causar heridas a tanta moralidad.
Si conocieras el don de Dios,
que te creó libre, con voluntad,
con todo aquello, dices te robaron,
descubrirás que posees la verdad.
Dios no roba ¡mi cielo!
quizás otros en su nombre,
se apropian de lo que no es suyo,
Él hizo libre al hombre.
Llora ¡mi niña! llora,
si aún crees que te robaron,
grítalo a los mil vientos,
no ocultes que te atraparon.
Déjame que te diga,
que nadie puede robar,
lo que dices forma tu esencia,
y nadie, ni Dios te la puede quitar.
Reconoce de una vez por todas,
que abusaron de ti ¡mi niña!,
de tu inocencia, de tu inexperiencia
en el caminar de esta vida.
Apenas te habías formado,
y creíste que entregabas tus alas
¡no mi cielo, no!, te dejabas llevar,
por la inocencia de tu alma.
Fue un trato injusto,
simulando un trueque de amor de Dios,
donde a cambio de tu vida ganabas Vida,
Vida libre, que el mismo Dios te dió.
Grita ¡cielo mío! grita,
ante la injusticia y lo que produce dolor
te entregaste por amor ¡mi vida!
porque grande es tu corazón.
Llora ¡mi niña! llora
y deja esas alas volar
desean ir muy alto,
para agradecer esta nueva oportunidad.
No tengas miedo si suben alto,
Dios las protegerá,
solo están desentrenadas,
y tu miedo las impide volar.
Pero te conozco, y eres fuerte, ¡mi cielo!
y aún con lágrimas se que vas a volar,
sonriendo quitas candados,
creada siempre para amar.
Ascenderás cada vez más alto,
venciendo atrofias, consciente de la gravedad
enloqueciendo en nuevas aventuras,
sin poder a otros llevar.
No te preocupes si al alzar el vuelo,
otros izan el suyo, ¡produces revuelo!
tu amor mueve montañas
y puede con cualquier viento.
En tu ascenso, grita si quieres,
por aquellos que están atrapados
pero no más lágrimas ¡mi cielo!
eres libre, y en tu libertad amando.
Déjame que te de las gracias
por querer amar con tanto empeño,
por pronunciar el AMOR
que cada ser lleva dentro.
Alcid.
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