jueves, 6 de agosto de 2009

JAULA DE ORO

Dices que no ¡amor!
y sólo tienes que mirarte,
sigues atrapada ¡mi cielo!
y lo niegas por no liberarte.

Creíste haber abandonado,
una vez por todas tanto arraigo,
y sigues presa ¡mi tesoro!
en esa jaula de oro pesado.

Deja ya de negar la evidencia,
y ya no más candados,
para qué presumir de libertad
si aún el espacio está cotado.

Te hiciste para creerte libre,
en cambio, lloraste y gritaste,
te oyó el cielo y la tierra,
¿por qué de nuevo callaste?

Conseguiste con amor,
lo que es tuyo y de nadie más,
las alas que te robaron,
limpias, puras, ¡míralas!

Pero te empeñas ¡mi cielo!,
a no dejarlas volar,
temes caer al suelo
y causar heridas a tanta moralidad.

Si conocieras el don de Dios,
que te creó libre, con voluntad,
con todo aquello, dices te robaron,
descubrirás que posees la verdad.

Dios no roba ¡mi cielo!
quizás otros en su nombre,
se apropian de lo que no es suyo,
Él hizo libre al hombre.

Llora ¡mi niña! llora,
si aún crees que te robaron,
grítalo a los mil vientos,
no ocultes que te atraparon.

Déjame que te diga,
que nadie puede robar,
lo que dices forma tu esencia,
y nadie, ni Dios te la puede quitar.

Reconoce de una vez por todas,
que abusaron de ti ¡mi niña!,
de tu inocencia, de tu inexperiencia
en el caminar de esta vida.

Apenas te habías formado,
y creíste que entregabas tus alas
¡no mi cielo, no!, te dejabas llevar,
por la inocencia de tu alma.

Fue un trato injusto,
simulando un trueque de amor de Dios,
donde a cambio de tu vida ganabas Vida,
Vida libre, que el mismo Dios te dió.

Grita ¡cielo mío! grita,
ante la injusticia y lo que produce dolor
te entregaste por amor ¡mi vida!
porque grande es tu corazón.

Llora ¡mi niña! llora
y deja esas alas volar
desean ir muy alto,
para agradecer esta nueva oportunidad.

No tengas miedo si suben alto,
Dios las protegerá,
solo están desentrenadas,
y tu miedo las impide volar.

Pero te conozco, y eres fuerte, ¡mi cielo!
y aún con lágrimas se que vas a volar,
sonriendo quitas candados,
creada siempre para amar.

Ascenderás cada vez más alto,
venciendo atrofias, consciente de la gravedad
enloqueciendo en nuevas aventuras,
sin poder a otros llevar.

No te preocupes si al alzar el vuelo,
otros izan el suyo, ¡produces revuelo!
tu amor mueve montañas
y puede con cualquier viento.

En tu ascenso, grita si quieres,
por aquellos que están atrapados
pero no más lágrimas ¡mi cielo!
eres libre, y en tu libertad amando.

Déjame que te de las gracias
por querer amar con tanto empeño,
por pronunciar el AMOR
que cada ser lleva dentro.

Alcid.

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