jueves, 13 de mayo de 2010

DIOS LLEGA, ¿puedo irme?

Creen que te das por vencida,
y tú sonríes, pues todo está consumado.

…esta humanidad inversa,
no te entiende ¡mi cielo!,

te sujeta,
te atrapa,
te retiene,
te ata,

quiere poseerte,
se entromete, y no te respeta.

¡Háblame de ti –mi niña-,
ansío conocer lo que se esconde
bajo ese cuerpo demacrado,
que pide salir de ahí,
porque extraña su verdadero hogar!

…vuelves a sonreír,

y me sientes, para que te sienta,
y así,
hablar de corazón a corazón,
deje de llorar, acepte y entienda.

El cuerpo es de este mundo,
el Alma, donde el hombre reside,
es Eterna;
es lo que ves, lo que llegó a ella,
y quedó así hasta la muerte presa.

Sólo Dios decide, cuando llega.


Ahora soy yo quién sonríe,
y te pido perdón al no entender que

nada te sujeta,
nada te atrapa,
nada te retiene,
nada te ata,

ni esta vida que amas con locura
se entromete y te respeta.

¿Cómo no dejarte libre,
si es la libertad al cautivo,
lo que te da paz, lo que te llena?

Tienes mi permiso –amiga mía-
para ir allá donde deseas,
quizás en breve, llore tu ausencia,
pues aún estoy atrapada y presa..

Alcid

No hay comentarios:

Publicar un comentario