¡No te canses!
¡hazme el favor!
Necesito tu ayuda,
tu calor.
Fundir esta coraza,
que pesa,
aplasta
se inca en mi interior.
¡No te canses!
Tú la viste
con los ojos
del corazón.
Y en ellos
ví reflejados,
el comienzo
de la fundición.
¡No te canses!
¡hazme el favor!
Destartalada
la coraza está,
se clava en mi cuerpo,
le araña
hiere,
y se congratula
en mi dolor.
No te canses ¡mi cielo!
Necesito tu calor,
liberarme, pues
tanto amasijo de hierro,
impide ser yo.
Después,
cuando mi ser baile
al son de Dios,
y tus ojos reflejen
lo que se oculta
bajo lo que se funde hoy,
podrás irte ¡mi amor!
…hasta entonces,
¡no te canses!
¡no te canses!
¡no te canses!
¡hazme el favor!.
Alcid.
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Presiento que tu camino es hermoso. Un beso.
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