sábado, 17 de octubre de 2009

“COMERME EL MUNDO” O “COMIDA POR MI YO”

¿Puedo comerme el mundo y paralizarme a la vez por el miedo? –me preguntas-
¡Vida mía, no! - te contesto-, ¡no!, si no titubeas contigo, si te conoces, si sabes quién eres, si amas tu ser.

¡Ama cielo mío, ama!, ¡ama hoy!, ¡ama este instante!, lo pide tu corazón, lo desea tu ser. Y así, REGOCÍJATE, RECRÉATE, IDENTIFÍCATE, DÉJATE, SIÉNTETE y SORPRÉNDETE.

…viajarás entonces a un lugar de ensueño, ausente de mente. ¡Ten en cuenta, ¡mi alma!, que ella, y me refiero a la mente, querrá a toda costa ir contigo, pedirá ayuda a tu “yo” sirviéndose tanto de tus experiencias vividas, como de los proyectos de futuro. Así actúa ¡mi vida!, para distraerte de tu viaje, el que inicias ahora mismo, en este instante. Miedos en definitiva. que se cuelan por la rendija de tu íntegro corazón.

¿Te cuento un secreto ¡mi cielo!, un secreto que si te conoces derriba muros de mentira, sentimientos de culpa, dolor, arraigos innecesarios, desprendimiento interior? Es un secreto de Amor ¡vida mía!, que no trata de cerrar aberturas, ni de curar, ni cicatrizar tu yo.

Un Secreto que tú sabes, que sé yo, que ahora te recuerdo, pues reside en tu interior. El Miedo es de tu mente, de tu yo, y puede ser derribado al comerte el mundo, por el poder de tu corazón, pues tu ser es de Dios.

Posees el don de sentirte vivo, amándote y amando hoy.

Alcid

jueves, 8 de octubre de 2009

A MI AVE AMADA

Volabas por lo más alto del planeta tierra,
volabas porque no existes mas que para volar,
vuela alto, vuela, no dejes de volar.
Sin querer te has dañado una ala,
y has descendido, estabas en lo más alto de tu vuelo,
y te has caído.

Te ves sólo, te ves herido!,
¿dónde están tus compañeros de vuelo,
tus cumbres nevadas?, ¿dónde tu nido?.

Estás llorando, ¡amor!, ¿es por tu ala dañada?
¡estoy aquí, déjame ayudarte!. Sé lo que digo.

¿Qué tontería es esa de no querer estar vivo?
y todo, porque ¿te has caído?
¡no quiero oírte más, y asume lo que has vivido!.
¿A caso, no mereció la pena cada vuelo emprendido?
¿cada juego ascendiendo hasta la luna?
¿compartiendo con las nubes, hasta rozarte y quemarte por el sol?

Aprovechaste cada don, ¡amor mío!
pero te olvidaste de la existencia de la gravedad,
forma parte de tu vida, y si quieres
con ella aprenderás nuevamente a volar.
¡Mi cielo, cielo mío!, ¡deja de llorar!
¿quién dice que no vas a volver a amar?
sé consciente de una vez por todas
de quién eres y te prometo que vuelves a volar.

Te recuerdo que eres el amor del vuelo,
no olvides que llevas el vuelo del amor,
esa ala dañada será si tu quieres,
la que te lleve más alta que el sol.
...y si alguna vez miras hacia atrás,
que sea para coger impulso de la gravedad
y así ¡vuela!, ¡vuela alto y sin temor!,
que estás creado para amar ¡mi amor!.
Alcid.

lunes, 5 de octubre de 2009

DE ALCID A ALCID

Hoy, de este mes, del presente año.
Mi querido y gran amigo Alcid,

No sabes cuánto deseo hacerte llegar mi agradecimiento por tu existencia, por ser como eres, por dejarme identificarme en ti. Es para mi un gran honor poder al mundo proclamar tu grandeza, la que Dios te “otorga”, me “otorga”, la que a cada ser “otorga”. Te siento oculto mi querido amigo, ahora compañero de viaje hasta la eternidad, y por eso el motivo de mi presente es, dirigirme a ti y por ti a tu amigo, compañero de trayecto hasta el fin de este mundo terrenal.

¡Mi alma, tu alma!, ¡nuestras almas! se conocen ¡vida mía!, se conocen y aman desde la eternidad, del mismo modo que se reconocen en otras almas, y todo, porque así lo quiere Dios, porque suya y de nadie más es la Unidad que forman unidos cada ser. El Alma.

¡Cielo mío! grítale a tu compañero tu deseo de vivir. Que te devuelva la voz que él mismo apagó, y que yo recupero para ti, porque ahora, esa es mi misión. Pídele la generosidad que solo a ti te pertenece para poder de nuevo a él darte, y sin ataduras poder amarle. Suplícale lo que es del Creador, ni siquiera tuyo ni mío, sino don para él, para quererlo vos. Dile ¡como tú sabes! que Dios quiere contar con él para poder amar, pues no conoces otra misión, y lo conseguirás con su ayuda o sin ella, pues como yo perteneces al mundo eterno, amaste por los siglos pasados, y amarás en la eternidad. No te asustes ¡mi alma!, todo irá bien, solo tienes que dejarte de nuevo querer, mostrarle quién eres y que ahora amas por él y con él. Enséñale quién por ti es, que merece quererse y querer. Recuérdale que por él vuelves a amar tu presente, el que yo amo, ajeno de pensamiento, ajeno de mente.

¡Mi Alcid!, ¡estoy contigo, con él!, no busco más miras que poder amarte y solo por ti, amarle a él.

Y si ves que no te entiende ¡mi cielo!, empújale con dulzura hacia un espejo, y así pueda verte. Y pronúnciale una y otra vez al oído, que lo quieres, que lo amas…que lo quieres, que lo amas….que lo quieres que lo amas…que lo quieres, que lo amas…
....que lo quieres, que lo amas.
Alcid.

viernes, 2 de octubre de 2009

¿QUIÉN ERES?

No es un cuento ¡vida mía!. Es real.
Quiso que tú fueras el protagonista. Te conocía. Sabía de ti.

¡Señorina –dijo- no te hagas de rogar!, iremos si tú quieres por lugares fascinantes, pero has de dejarte ayudar!.

…me fié de él ¡mi cielo!, pues me habló maravillas de ti. ¿Cómo no dejarme llevar ¡mi vida!, si sabe más de lo que yo misma sé de ti? ¿Dónde lo conociste ¡mi tesoro! que vibras con solo sentir su paradero, que vives, amas y vibras por él y por ti?

No quise molestar y se empeñó en ayudar… bien sabe de mis ausencias de espaldas donde yo puedo aprender y llorar. Cedí entonces con lágrimas, ya sin miedo a molestar, y me cogió de la mano para dirigirme a ese lugar donde saborear el mejor manjar.

En el camino, no paró de volar, con los pies en el suelo y sin dejarme de mirar. ¿Cómo es posible –le pregunté- si volando no se puede caminar?. Rió ¡mi vida! rió, provocando mi risa, sin necesidad de saciar mi respuesta, ni de curiosear…

- ¿Dónde me llevas, amigo mío?,

- donde tú quieras- dijo-, ¡ese es mi destino!.

- ¿pero, a caso no eres tú quién me lleva?

- No –amiga mía- solo voy contigo!

…y dudé ¡mi cielo! del viaje emprendido. ¿Y si él -pensé- despega sus pies del suelo, y decide seguir su vuelo? , ¡me quedaré sola!, me quedaré en el camino. ¡Maldita amistad, maldito amigo!...

-¡Un momento! –dijo-. ¡Se puso serio!. Hizo un alto en el camino. Me miró a los ojos hasta clavar su mirada, y en silencio tú ¡mi vida! me soplaste con mis palabras todo lo que dijo.

¿Dónde están los reproches que tanto merezco?- pregunté al que tanto te conoce-. Ignoró mi pregunta pues el amor no entiende lo que digo.

¡Mi tesoro! ¿de qué conoces tanto a mi amigo?, ¿dime si has estado con él, o si con él has vivido? Habla de amor como tú, de Amor enloquecido, de caminar sin parar, mirando al frente en el camino emprendido, en el que tú decides y deseas que vaya contigo…

¿Quién es ese amigo tuyo y mío que conoce hasta mi pensamiento? ¡Incluso lo que hay más dentro, te ama a ti ¡mi cielo!, que vives conmigo dentro. Me habla de lo más bello de mí, y se refiere ti, al amor de Dios que mi amigo y yo llevamos dentro.

Oh cielos!!! Que sé dónde vamos!, sé dónde me encuentro!. ..

…me ha llevado a Ti. A mi paraíso interior. .. y me siento espectadora de vuestro abrazo, del SUYO CONTIGO, y miro, callo, río y os amo. ¡Esa fusión ¡mi vida!..., os identificáis porque ambos sois uno…y me emociono de tan gran momento sagrado, del que me acercáis con delicadeza haciéndome partícipe… de la grandeza de DIOS en su ABRAZO.
Alcid.