No es un cuento ¡vida mía!. Es real.
Quiso que tú fueras el protagonista. Te conocía. Sabía de ti.
¡Señorina –dijo- no te hagas de rogar!, iremos si tú quieres por lugares fascinantes, pero has de dejarte ayudar!.
…me fié de él ¡mi cielo!, pues me habló maravillas de ti. ¿Cómo no dejarme llevar ¡mi vida!, si sabe más de lo que yo misma sé de ti? ¿Dónde lo conociste ¡mi tesoro! que vibras con solo sentir su paradero, que vives, amas y vibras por él y por ti?
No quise molestar y se empeñó en ayudar… bien sabe de mis ausencias de espaldas donde yo puedo aprender y llorar. Cedí entonces con lágrimas, ya sin miedo a molestar, y me cogió de la mano para dirigirme a ese lugar donde saborear el mejor manjar.
En el camino, no paró de volar, con los pies en el suelo y sin dejarme de mirar. ¿Cómo es posible –le pregunté- si volando no se puede caminar?. Rió ¡mi vida! rió, provocando mi risa, sin necesidad de saciar mi respuesta, ni de curiosear…
- ¿Dónde me llevas, amigo mío?,
- donde tú quieras- dijo-, ¡ese es mi destino!.
- ¿pero, a caso no eres tú quién me lleva?
- No –amiga mía- solo voy contigo!
…y dudé ¡mi cielo! del viaje emprendido. ¿Y si él -pensé- despega sus pies del suelo, y decide seguir su vuelo? , ¡me quedaré sola!, me quedaré en el camino. ¡Maldita amistad, maldito amigo!...
-¡Un momento! –dijo-. ¡Se puso serio!. Hizo un alto en el camino. Me miró a los ojos hasta clavar su mirada, y en silencio tú ¡mi vida! me soplaste con mis palabras todo lo que dijo.
¿Dónde están los reproches que tanto merezco?- pregunté al que tanto te conoce-. Ignoró mi pregunta pues el amor no entiende lo que digo.
¡Mi tesoro! ¿de qué conoces tanto a mi amigo?, ¿dime si has estado con él, o si con él has vivido? Habla de amor como tú, de Amor enloquecido, de caminar sin parar, mirando al frente en el camino emprendido, en el que tú decides y deseas que vaya contigo…
¿Quién es ese amigo tuyo y mío que conoce hasta mi pensamiento? ¡Incluso lo que hay más dentro, te ama a ti ¡mi cielo!, que vives conmigo dentro. Me habla de lo más bello de mí, y se refiere ti, al amor de Dios que mi amigo y yo llevamos dentro.
Oh cielos!!! Que sé dónde vamos!, sé dónde me encuentro!. ..
…me ha llevado a Ti. A mi paraíso interior. .. y me siento espectadora de vuestro abrazo, del SUYO CONTIGO, y miro, callo, río y os amo. ¡Esa fusión ¡mi vida!..., os identificáis porque ambos sois uno…y me emociono de tan gran momento sagrado, del que me acercáis con delicadeza haciéndome partícipe… de la grandeza de DIOS en su ABRAZO.
Alcid.

Es muy hermoso que Dios esté presente en el abrazo entre dos seres humanos.
ResponderEliminarYo creo sinceramente que el amor de la Vida (y cuando digo vida, digo Dios), es la energía que crea todos los lazos entre los seres vivos.
Inma, me has hecho volar con este escrito tan hermoso. Gracias, de todo corazón. Dios es el abrazo, y te abraza.
Un abrazo para ti,
Mina.
Gracias Luz, así te llamas porque brillas como el Sol. Por tus palabras te conozco y siento que por tus rayos iluminas y abrazas la humanidad.
ResponderEliminarUn abrazo.
Alcid.