jueves, 8 de octubre de 2009

A MI AVE AMADA

Volabas por lo más alto del planeta tierra,
volabas porque no existes mas que para volar,
vuela alto, vuela, no dejes de volar.
Sin querer te has dañado una ala,
y has descendido, estabas en lo más alto de tu vuelo,
y te has caído.

Te ves sólo, te ves herido!,
¿dónde están tus compañeros de vuelo,
tus cumbres nevadas?, ¿dónde tu nido?.

Estás llorando, ¡amor!, ¿es por tu ala dañada?
¡estoy aquí, déjame ayudarte!. Sé lo que digo.

¿Qué tontería es esa de no querer estar vivo?
y todo, porque ¿te has caído?
¡no quiero oírte más, y asume lo que has vivido!.
¿A caso, no mereció la pena cada vuelo emprendido?
¿cada juego ascendiendo hasta la luna?
¿compartiendo con las nubes, hasta rozarte y quemarte por el sol?

Aprovechaste cada don, ¡amor mío!
pero te olvidaste de la existencia de la gravedad,
forma parte de tu vida, y si quieres
con ella aprenderás nuevamente a volar.
¡Mi cielo, cielo mío!, ¡deja de llorar!
¿quién dice que no vas a volver a amar?
sé consciente de una vez por todas
de quién eres y te prometo que vuelves a volar.

Te recuerdo que eres el amor del vuelo,
no olvides que llevas el vuelo del amor,
esa ala dañada será si tu quieres,
la que te lleve más alta que el sol.
...y si alguna vez miras hacia atrás,
que sea para coger impulso de la gravedad
y así ¡vuela!, ¡vuela alto y sin temor!,
que estás creado para amar ¡mi amor!.
Alcid.

1 comentario: